| Dos poemas para Dios... |
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Abrázame Serafín Alarcón
Abrázame fuerte hasta que no pueda respirar... Abrázame sí, tan fuerte que mi alma nunca mas vuelva a naufragar... Y regálame un: Te amo. Dibújame un: Te quiero.
La gente dice que no debo tomar en cuenta tu opinión, ¿Qué opinas?
Y, por eso yo ya me voy, no quiero tener nada que ver con esta carrera de indigestión intelectual.
Ah, mis compañeros se ríen, sé mofan porque anhelo tu abrazo.
Junto a tu pecho me calmaré, allí junto a ti yo dormiré... Que anhelo esa sonrisa dibujada en cada fibra de mí piel.
Abrázame, abrázame muy fuerte, él frió de las calles me congela, el desamor de muchos casi me condena.
Abrázame fuerte y pinta en mi carita el placer de conocerte. Hazme un lugar, uno pequeñito allí junto a tu pecho y por fin yo descansar.
El mundo me sugiere que no sepa, que no escuche tu voz en mi interior... Me dicen que no te escuche, que cierre las puertas al amor...
Y, por eso ya me voy... Los dejo ágora y corro la cortina del vivir para que a todos alumbre.
No saben que es amar, no lo pueden saber... No te han conocido.
Abrázame fuerte, tan fuerte que no pueda respirar...
Abrázame.
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Allí estaré Serafín Alarcón
Me duele la vista y me duele aun la vida cuando veo lo que has hecho...
Amado, mi amado sueño...
Y te di un jardín lleno de flores y del que has hecho... Y soy testigo de cada uno de tus tropiezos.
Miro en la pared de mis recuerdos eternos y allí té veo destruyendo el barro de donde te hice, de donde un día te cree.
Sin mí... Solo tuyo soy; y sin embargo...
Humanidad querida me pinto de rojo la palma de las manos y los pies, de púrpura y agua en él costado... Colgado por ti... Negado y traicionado.
Y que viva la ciencia, y que viva el arte y la tecnología...
Que vivan tus obras maestras, Que vivan tus elocuentes mentiras, que no se apaguen tus guerras dispuestas a destruirlo todo en una hora o en un día.
Me duele la vista, me duelen las pupilas cuando te veo secuestrado por lo vil y por lo obsceno.
Te conozco de otra vida, sé lo que se asoma seguro en tu ventana, sé que has cambiado la fe por tinieblas, Sé que prefieres la oscuridad de la que un día té libré.
Si,, me duele, me duele verte así... Si me llamaras, si buscaseis, sí té acordaras...
Allí estaré.
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