Todo por Él subsiste. Sin Él, Yeshua HaMachiah, nada de lo que hay, existiría. Todo fue creado por Él y para Él. El es el Señor del universo. Él está sentado en Su trono. Está sentado. No está afanado. Nada le preocupa. Todo lo tiene bajo control. Incluso, antes de ir al Calvario a morir por ti y por mi, Él dijo: "Padre, he acabado la obra que me diste que hiciese...". Él sigue sentado. Está sentado, por que terminó Su obra. Está sentado, por que tiene a Sus enemigos bajo sus pies, incluso, al postrer enemigo: La muerte. Está sentado, por que intercede. Allí, cerca del "oído" del Padre, por escribirlo de alguna manera. Está sentado, pero Sus ojos pasean la tierra. Está sentado, por que los ángeles le rinden no solo cuentas, sino adoración. Está sentado, por que en Su Eterno presente, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos proclaman que " ... digno es el Cordero ...". Y, Él es digno, por que ha vencido. Por que nunca se halló pecado en Su boca, por que dispuso su rostro como un pedernal y se encaminó a beber la copa, a hacer la voluntad del Padre. Como oveja fue llevado al matadero, delante sus trasquiladores no abrió Su boca, y fue ultrajado, herido, el precio de nuestra paz fue sobre Él. Pero, Él entró al velo, por la puerta (Él es la puerta), fue sacerdote, oveja sacrificada, y agua que limpia las impurezas. Entró al Lugar Santo, allí fue luz del mundo (Menorah), pan del cielo, y ofrenda agradable. Olor que produce gozo en el Padre. Por eso, tres años antes, el mismo Padre había dicho: "Este es mi Hijo amado en quien tengo olor fragante ...". Cruzó el velo, como Sumo Sacerdote de la orden de Melquisedec, y en el Lugar Santísimo, allí fue Arca de Pacto, fue ley ("Mis Palabra son verdad ...oísteis que fue dicho; pero YO os digo ...), fue vara milagrosa, Pan del cielo que alimenta, y Su sacrificio, Su sangre fue vertida en la tapa del Propiciatorio, y los dos arcángeles ya no miran hacia dentro del Arca a las dos tablas rotas, sinónimo de juicio y de muerte; sino que ven sangre, como de un Cordero inmolado, pues sin ella "no hay remisión". Y, al ver sangre, el Padre no ve la ley rota, sino la deuda saldada. Y Él se goza, pues Sus hijos pródigos quizá estén en camino de vuelta, andrajosos, pero de vuelta. Estas tu "de vuelta"?. Te cuento: Te han preparado un becerro gordo, y te darán un anillo, y calzado nuevo. Y podrás estar con El Padre, donde Jesús esta sentado ... Jorge Enrique Pereira, Primavera del 2.007. |